Hay llamados que no llegan con grandes señales. A veces comienzan como una inquietud, un deseo profundo o una pregunta que permanece en el corazón: ¿qué quiere Dios de mi vida?
La vocación se descubre en el encuentro con el Señor, en la oración y en la disposición para escuchar. Discernir no significa tener el camino completamente claro desde el principio, sino aprender a caminar con confianza, dejando que Dios ilumine cada paso.
Hoy elevamos nuestra oración por nuestros sacerdotes y por todos aquellos que han entregado su vida al servicio de Dios y de su pueblo. Que el Señor renueve sus fuerzas, sostenga su ministerio y haga fecunda su misión al servicio del Evangelio.
🕊️ Oramos también por los jóvenes y por cada persona que experimenta una inquietud vocacional. Que puedan encontrar acompañamiento, espacios de silencio y comunidades que les ayuden a discernir con libertad y esperanza.
Tal vez aquello que hoy inquieta tu corazón sea precisamente la manera en que Dios está comenzando a llamarte.
Detente. Ora. Escucha. Discierne.
Y atrévete a responder.
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