
En el marco del Jubileo de la Esperanza, este domingo 23 de febrero, la Catedral de Palmira fue el escenario de un significativo acontecimiento eclesial: el Jubileo del Diaconado Permanente. En un ambiente de oración y comunión, nuestros diáconos vivieron una jornada de renovación espiritual y reafirmación de su compromiso con la Iglesia y el pueblo de Dios.
El encuentro estuvo presidido por nuestro obispo, Mons. Rodrigo Gallego Trujillo, quien, en su mensaje, destacó la importancia del ministerio diaconal como una vocación de servicio y entrega, profundamente arraigada en el testimonio de Cristo, el Servidor por excelencia. Subrayó que el diácono es llamado a vivir la caridad en su máxima expresión, siendo puente entre la Iglesia y aquellos que más necesitan la misericordia de Dios.



En este espacio de gracia participaron los diáconos permanentes:
Juan Camilo Correa Restrepo
Albeiro Rivera Rivera
José Antonio Rivera Martínez
Andrés Felipe Serna Mondragón
Carlos Arturo Zapata Velásquez
José Ramón Cárdenas Fajardo
Junto a ellos, el diácono transitorio Juan Andrés Barrera, quien, en camino hacia el sacerdocio, también renovó su entrega a Cristo y a la misión de la Iglesia.
El Jubileo del Diaconado es un tiempo propicio para que quienes han sido llamados a este ministerio revitalicen su vocación y fortalezcan su misión de anunciar el Evangelio con fidelidad, humildad y amor. En este año jubilar, la Iglesia nos invita a redescubrir la esperanza como motor de nuestra vida cristiana, y en este espíritu, los diáconos reafirman su servicio generoso a la comunidad, especialmente a los más pobres y vulnerables.
Que el Señor, en su infinita bondad, siga fortaleciendo a nuestros diáconos en su vocación y misión, y que, bajo el amparo de la Santísima Virgen María, continúen siendo testigos fieles del amor y la misericordia de Dios.



